Dentista en Pontevedra 09 Feb 2026

Por:Clínica Mareque

Dentista en Pontevedra. Volver a sonreír sin pensarlo: Mi experiencia con un implante dental en Clínica Mareque. Durante mucho tiempo pensé que podía convivir con la falta de un diente sin que eso tuviera demasiadas consecuencias. Había perdido una muela hacía años y, aunque al principio me resultó incómodo, acabé adaptándome. O eso creía. Con el paso del tiempo empecé a notar pequeños cambios que no sabía muy bien cómo explicar. Masticaba solo por un lado, evitaba ciertos alimentos y, sin darme cuenta, también evitaba sonreír con naturalidad.

Vivo en Pontevedra y siempre he sido bastante cuidadoso con mi salud, pero la salud dental tiene esa capacidad de pasar a un segundo plano hasta que el problema ya no se puede ignorar. En mi caso, la ausencia de ese diente empezó a afectar no solo a mi boca, sino también a mi confianza.

Las consecuencias que nadie te explica al perder un diente

No se habla lo suficiente de lo que implica perder un diente y no reemplazarlo. Al menos, no desde la experiencia real del paciente. Yo pensaba que el problema era básicamente estético, pero estaba muy equivocado. Con el tiempo empecé a notar molestias en la mandíbula, una sensación extraña al morder y la impresión de que el resto de los dientes se estaban moviendo.

A nivel emocional también hubo un impacto claro. En reuniones, en fotos, incluso al hablar, me sentía más inseguro. Sonreía menos y, cuando lo hacía, era de forma contenida. Es curioso cómo algo tan pequeño puede afectar tanto a tu forma de relacionarte con los demás.

Fue en ese momento cuando entendí que necesitaba ayuda profesional y que debía buscar un buen dentista en Pontevedra que me ofreciera una solución definitiva.

La búsqueda de confianza antes que de precio

Decidir acudir al dentista no fue inmediato. Tenía dudas, miedos y muchas preguntas. Había escuchado historias de tratamientos largos, dolorosos y poco satisfactorios. No quería dar un paso en falso. Para mí era fundamental sentir confianza desde el primer momento.

Así fue como llegué a Clínica Mareque. No buscaba solo un tratamiento, buscaba sentirme escuchado. Desde el primer contacto tuve la sensación de estar en un entorno profesional, cercano y tranquilo. No hubo prisas ni discursos prefabricados. Me preguntaron, me escucharon y me explicaron.

Ese primer día salí de la clínica con algo que no había sentido en mucho tiempo respecto a mi boca: tranquilidad.

El diagnóstico explicado desde la empatía

Una de las cosas que más valoro de mi experiencia en Clínica Mareque fue la forma en la que me explicaron mi situación. Me hablaron con claridad, sin tecnicismos innecesarios y sin dramatismos. Me explicaron por qué la ausencia del diente estaba afectando a mi mordida y qué podía pasar a largo plazo si no actuaba.

Fue entonces cuando apareció la palabra implante. Lejos de imponerme esa opción, me explicaron todas las alternativas y por qué, en mi caso concreto, un implante dental era la mejor solución. Me hablaron de funcionalidad, de estética y, sobre todo, de salud a largo plazo.

Sentí que estaba tomando una decisión informada, no empujada.

Rompiendo mis propios miedos sobre los implantes

Antes de empezar el tratamiento tenía muchos miedos. Pensaba que sería doloroso, que el proceso sería largo y que el resultado nunca se sentiría del todo natural. Nada más lejos de la realidad.

El equipo de Clínica Mareque se encargó de explicarme cada fase del tratamiento con detalle. Saber qué iba a pasar en cada momento redujo enormemente mi ansiedad. Cuando uno entiende el proceso, el miedo pierde fuerza.

Elegir un dentista en Pontevedra con experiencia en implantes fue clave para dar el paso con seguridad.

El día del implante dental

Llegó el día del tratamiento y, aunque estaba nervioso, también me sentía preparado. El ambiente en la clínica ayudó mucho. Todo estaba organizado, el trato fue cercano y profesional, y en ningún momento sentí que iba con prisas.

Durante el procedimiento me sentí acompañado en todo momento. Me iban explicando lo que hacían y eso me daba mucha tranquilidad. El tiempo pasó más rápido de lo que esperaba y, cuando terminó, me sorprendió lo llevadero que había sido todo.

Salí de Clínica Mareque con la sensación de haber superado una barrera importante y de haber tomado una gran decisión.

El postoperatorio y la importancia del seguimiento

El postoperatorio fue mucho más sencillo de lo que imaginaba. Seguí las indicaciones al detalle y las molestias fueron mínimas. Lo que más me sorprendió fue el seguimiento. No me sentí solo en ningún momento.

Cada revisión era una oportunidad para comprobar que todo iba bien y para resolver cualquier duda. Esa cercanía marca la diferencia. No es solo hacer bien un tratamiento, es acompañar al paciente durante todo el proceso.

Aquí entendí realmente el valor de elegir un buen dentista en Pontevedra, uno que no desaparece después del tratamiento.

La espera hasta el resultado final

Con el paso de las semanas, el implante fue integrándose y mi vida fue volviendo a la normalidad. Dejé de pensar constantemente en mi boca. Volví a comer con naturalidad y a hablar sin miedo.

El día que colocaron la corona definitiva fue muy especial. Verme en el espejo y reconocer mi sonrisa fue emocionante. No parecía un diente artificial. Parecía mío. Todo encajaba de forma natural, tanto estética como funcionalmente.

Redescubrir la sonrisa

Desde que finalicé el tratamiento, mi forma de relacionarme ha cambiado. Sonrío sin pensar, como antes. Ya no busco ángulos en las fotos ni tapo la boca al reírme. Son pequeños gestos que, cuando los recuperas, te das cuenta de lo mucho que los echabas de menos.

Masticar volvió a ser un acto automático y placentero. No hay incomodidad, no hay diferencias con el resto de mis dientes. El implante forma parte de mí.

Cambios que van más allá de la boca

Algo que no esperaba era notar cambios en otros aspectos de mi bienestar. Al recuperar una mordida equilibrada, desaparecieron pequeñas tensiones que tenía en la mandíbula. Incluso mi postura mejoró ligeramente.

La salud bucodental está mucho más conectada con el resto del cuerpo de lo que solemos pensar. Haber solucionado este problema tuvo un impacto positivo global.

Mirando atrás con perspectiva

Si echo la vista atrás, me doy cuenta de que lo más difícil fue tomar la decisión. Una vez di el paso, todo fue mucho más sencillo de lo que había imaginado. El miedo se alimenta del desconocimiento, y la información, cuando se transmite bien, da tranquilidad.

Clínica Mareque no solo me ofreció un tratamiento, me ofreció confianza. Y eso, cuando buscas un dentista en Pontevedra, es fundamental.

Un mensaje para quien está dudando

Si estás leyendo esto y te reconoces en alguna de mis palabras, solo puedo decirte que no dejes pasar más tiempo. Vivir con una inseguridad constante no merece la pena cuando existen soluciones eficaces y profesionales que saben cómo aplicarlas.

Cada caso es distinto, pero todos compartimos el mismo deseo: sentirnos bien. En mi caso, el implante dental fue un antes y un después.

Conclusión desde la experiencia personal

Hoy no pienso en el implante, y eso es precisamente la prueba de que todo salió bien. Forma parte de mi vida de una manera natural. Sonrío, como y hablo sin preocuparme.

Decidir acudir a Clínica Mareque fue una de esas decisiones que mejoran tu día a día sin que te des cuenta. Todo empezó cuando busqué un dentista en Pontevedra y terminé recuperando algo tan simple y tan importante como la sonrisa.

Dentista en Pontevedra

Clínica Mareque. Clínica odontológica Mareque, dentista en Pontevedra, pide cita.

Nº de Registro Sanitario: Es C-36-001627

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