dentista en Pontevedra ortodoncia adolescente 09 Mar 2026

Por:Clínica Mareque

La historia de cómo la ortodoncia cambió la sonrisa y la confianza de mi hijo. Nunca pensé que acabaría escribiendo sobre nuestra experiencia con un dentista en Pontevedra, pero la verdad es que hay historias que merecen ser contadas. Soy madre de un chico de 15 años, lleno de energía, deporte, amigos y también de inseguridades propias de la adolescencia. Durante mucho tiempo observé pequeños detalles en su sonrisa que me hacían pensar que, tarde o temprano, tendríamos que hacer algo.

Sus dientes empezaban a montarse unos sobre otros. El colmillo superior derecho había salido más alto de lo normal y al sonreír intentaba taparlo. Al principio no le daba importancia, pero con el paso de los meses dejó de reírse en las fotos y empezó a hablar tapándose la boca. Como madre, ese tipo de gestos duelen más de lo que parece.

No era solo una cuestión estética. Empezó a quejarse de que le costaba morder ciertos alimentos y el cepillado se volvía complicado. Yo sabía que no era algo que se solucionara solo con el crecimiento. Era el momento de buscar ayuda profesional.

La decisión de acudir a un dentista en Pontevedra

Vivir en Pontevedra tiene muchas ventajas y una de ellas es contar con grandes profesionales de la salud. Aun así, elegir un dentista en Pontevedra para algo tan importante como la ortodoncia de tu hijo no es una decisión sencilla.

Buscaba una clínica que transmitiera confianza, que tuviera experiencia con adolescentes y que supiera explicar las cosas con claridad. No quería prisas ni diagnósticos rápidos. Necesitaba entender qué le pasaba a mi hijo y cuáles eran las mejores opciones para él.

Tras pedir recomendaciones y leer opiniones, pedimos cita en Clínica Mareque. Recuerdo perfectamente el primer día, cuando conocimos a la doctora Marisol Mareque, profesional y encantadora, y a su equipo. Entramos los dos con nervios, aunque él intentaba disimularlos. Yo también los tenía, porque sabía que probablemente nos dirían que necesitaba ortodoncia.

La primera consulta y el diagnóstico

Desde el primer momento nos sentimos cómodos. Le hablaron directamente a mi hijo, algo que agradecí muchísimo. No lo trataron como a un niño pequeño, sino como a un adolescente capaz de entender lo que estaba ocurriendo con su boca.

Tras las pruebas y las radiografías, el diagnóstico fue claro. Necesitaba ortodoncia para corregir el apiñamiento dental y mejorar la mordida. Nos explicaron que aún estaba en una edad perfecta para hacerlo y que, cuanto antes empezáramos, mejores serían los resultados.

Nos hablaron de las diferentes opciones. Ortodoncia invisible, brackets estéticos y brackets metálicos. Mi hijo lo tuvo claro desde el principio. Quería brackets tradicionales. Decía que muchos de sus amigos los llevaban y que no le importaba. Me sorprendió su madurez.

Salimos de allí con un plan claro, un presupuesto detallado y, sobre todo, tranquilidad.

El inicio del tratamiento con brackets

El día que le colocaron los brackets fue una mezcla de nervios y emoción. Para él suponía un gran paso. Para mí, la sensación de estar haciendo lo correcto.

La colocación fue más sencilla de lo que imaginábamos. En menos tiempo del que esperaba, salió con su nueva sonrisa metálica y una bolsa llena de recomendaciones. Nos explicaron cómo debía cepillarse, qué alimentos evitar y qué sensaciones eran normales durante los primeros días.

Esa primera semana fue de adaptación. Molestias leves, presión y alguna llaga, pero nada fuera de lo normal. La clínica estuvo pendiente en todo momento y nos recordaron que cualquier duda podíamos consultarla.

La rutina de las revisiones

Durante los meses siguientes acudimos periódicamente a las revisiones. Cada visita era una oportunidad para ver pequeños avances que, sumados, acabaron siendo enormes.

Algo que valoro mucho de haber elegido este dentista en Pontevedra es la cercanía. Nunca sentí que éramos un número más. Conocían a mi hijo por su nombre, le preguntaban por el instituto, por el fútbol y celebraban con él cada mejora.

Él empezó a implicarse cada vez más en su higiene dental. Entendió que el éxito del tratamiento también dependía de él. Aprendió a usar el cepillo interdental, el irrigador y a tener paciencia.

Los cambios que empezamos a notar

A los pocos meses ya se veían resultados. Los dientes comenzaban a alinearse y su sonrisa cambiaba casi sin darnos cuenta.

Pero el mayor cambio no fue físico, fue emocional. Volvió a sonreír sin complejos. Empezó a salir mejor en las fotos y dejó de esconder la boca al hablar.

Como madre, ver cómo recuperaba esa seguridad no tiene precio. Muchas veces pensamos que la ortodoncia es solo estética, pero en adolescentes es muchísimo más que eso. Es autoestima, seguridad y bienestar.

El apoyo familiar durante el tratamiento

En casa todos nos adaptamos. Cambiamos algunos hábitos de comida, evitamos alimentos demasiado duros y aprendimos a cocinar pensando en su comodidad.

También aprendimos a tener paciencia. Hubo días en los que estaba cansado de los brackets, sobre todo cuando alguna gomita se soltaba o sentía presión después de los ajustes. En esos momentos era fundamental recordarle por qué había empezado todo.

La comunicación con el equipo dental fue clave. Siempre nos tranquilizaban y nos explicaban que esas pequeñas molestias formaban parte del proceso.

El final del tratamiento

El día que nos dijeron que ya podían retirar los brackets fue emocionante. Para él era el final de una etapa y para mí, la confirmación de que habíamos tomado una excelente decisión.

Cuando se los quitaron y se miró al espejo, se quedó en silencio unos segundos. Después sonrió como hacía tiempo que no lo hacía. Los dientes alineados, la mordida correcta y una sonrisa natural y preciosa.

Ese momento no se me olvidará nunca.

La importancia del retenedor

Tras retirar los brackets empezó una nueva fase. El uso del retenedor. Nos explicaron con detalle su importancia para mantener los resultados.

Mi hijo entendió que la ortodoncia no terminaba exactamente ese día. Era necesario seguir cuidando la sonrisa que tanto esfuerzo había costado conseguir.

Hoy lo usa con responsabilidad y forma parte de su rutina diaria.

Mirando atrás con perspectiva

Si echo la vista atrás, me doy cuenta de lo mucho que hemos aprendido durante este proceso. Aprendimos sobre salud bucodental, sobre constancia y sobre la importancia de ponerse en manos de profesionales.

Elegir un buen dentista en Pontevedra marcó la diferencia. No solo por el resultado final, sino por cómo se vivió todo el tratamiento.

Nunca hubo prisas. Nunca hubo dudas sin resolver. Siempre hubo acompañamiento.

Un mensaje para otras madres

Si estás leyendo esto y te estás planteando si tu hijo necesita ortodoncia, mi consejo es claro. Infórmate, pregunta y confía en los profesionales cualificados de Clínina Mareque.

La adolescencia es una etapa sensible y cualquier complejo puede afectar profundamente. La ortodoncia, bien planteada y bien acompañada, puede cambiar mucho más que una sonrisa.

No se trata solo de dientes rectos. Se trata de salud, de confianza y de futuro.

Por qué recomiendo acudir a Clínica Mareque, dentista en Pontevedra

Tener cerca un equipo profesional facilita todo. Las revisiones, las urgencias puntuales y el seguimiento continuo hacen que el tratamiento sea mucho más llevadero.

En nuestro caso, contar con un dentista en Pontevedra, como Clínica Mareque, con experiencia en ortodoncia infantil y juvenil fue clave para el éxito.

Mi hijo nunca sintió miedo ni rechazo a las visitas. Eso dice mucho del trato humano y profesional recibido.

El antes y el después

A veces miro fotos antiguas y me doy cuenta del enorme cambio. No solo en su boca, sino en su actitud.

Hoy sonríe sin pensarlo. Se ríe a carcajadas. Habla con seguridad. Y todo eso empezó el día que decidimos actuar.

La ortodoncia con brackets fue la mejor opción para él. Eficaz, controlada y con resultados excelentes.

Una experiencia que volvería a repetir

Si tuviera que tomar de nuevo la decisión, no lo dudaría. Repetiría el proceso exactamente igual.

La tranquilidad de saber que mi hijo tiene una sonrisa sana y bien cuidada es impagable.

Por eso quería contar nuestra historia. Porque detrás de cada tratamiento hay personas reales, familias reales y emociones reales.

Dentista en Pontevedra

La ortodoncia no es solo una cuestión dental. Es una inversión en salud y bienestar.

Nuestra experiencia demuestra que, con el acompañamiento adecuado, el proceso puede ser positivo, llevadero y muy satisfactorio.

Hoy, cuando alguien me pregunta por un dentista en Pontevedra para ortodoncia, no dudo en recomendar la clínica donde nos trataron con tanta profesionalidad y cercanía.

Esta es la historia de una madre orgullosa, de un hijo valiente y de una sonrisa que cambió para siempre.

Clínica dental de Marisol Mareque, dentista en Pontevedra, pide cita.

Nº de Registro Sanitario: Es C-36-001627

Comparte en Facebook
Comparte en Twitter
Comparte en Linkedin
Comparte por Email